«Paren el mundo que me quiero bajar» «Sonamos muchachos» o los momentos de sentarse a pensar, odiar la sopa, jugar, tomar sol o simplemente gritar, son algunas de las características que me dejaban boquiabierta. Encontrar en cada pagina una niñita revolucionaría y quejosa que solamente deseaba expresarse a los cuatro vientos, me enseñaron que desde la mirada mas inocente lo que uno piensa siempre importa y hasta el mas idiota puede opinar. Te sigo leyendo igual que en mis jóvenes años y cada día comprendo mas, que la mente del niño se basa solamente en soñar, volar y jugar.









